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martes, 20 de julio de 2010

Lo Extraordinario

es eso de entrar a Hacienda con cara de necesito-un-aplazamiento-ya-me-entiende y salir con las deudas pagadas, la devolución próxima a hacerse efectiva, el ego por las nubes, una planta para un tiesto y una historia para contar, que no voy a contar. Magia potagia, y en Ávila.


Ajuar para mi nueva casa

sábado, 10 de julio de 2010

La noche que desmontó los templos,

las libélulas de su camisa de tirantes tomaron un carácter más que levemente obsceno. No sonaba nada más que el pájaro nocturno de este último verano, scorpio despuntaba detrás del edificio y por el cielo sobre el patio pasaron cuatro satélites que ella podría fácilmente nombrar. O tal vez era Soichi, voyeur, haciendo fotos del evento.
Duró poco: las trayectorias visibles, la obscenidad de las libélulas y la ceremonia que destronó, sólo momentáneamente, al dios de sus templos. El verano es así.

miércoles, 30 de junio de 2010

Como si de una película francesa se tratara, de esas de las que nunca se acuerda del director,

dejó el coche en el párking del Reina, esperó entre ruido y coches a que cambiara el semáforo y, cuando comenzaba a subir la Cuesta de Moyano, se cruzó con un hombre al que, en medio de un sospechoso silencio de esos de ciudad, escuchó preguntarle a un librero:

-No hay ninguna guía de Florida, ¿verdad?

Verdad.

domingo, 30 de mayo de 2010

La Felicidad

Tarareo una canción de Marvin Gaye que no me pega estar tarareando, pero.

"What's going on?" se preguntaba el hombre, y sus chicas le repetían la misma pregunta en el chorus.

Yo llevo preguntándome esa vaina más de un año, aunque tal vez ahora, acomodada en las no-respuestas, me replantee la pregunta y descubra que lo que está pasando es el principio de.

¿Será que la Felicidad puede ser más que momentos puntuales? 

¿Será que uno realmente se alegraría por la Felicidad ajena, más bien, del ajeno?

¿Será que uno realmente es feliz? ¿ o tal vez, quiere ser tan feliz? o más bien ¿así de feliz? ¿será que ése tiene que ser el auténtico concepto de Felicidad?

¿Qué está pasando?, nos preguntamos muchos, y puede que no sea precisamente éso que ansiamos tanto.


Mi momento de Felicidad de hoy

lunes, 24 de mayo de 2010

Agosto

Desde mis nuevas ventanas y tirada en mi sofá veré el tejadito de la corrala de geranios rojos, los vencejos cuando se ponga el sol y el cielo de Madrid sobre el centro. Escucharé de lejos a los vecinos batiendo huevos para las tortillas de patata, a los hippies del solar QUE ES UNA PLAZA, y las sirenas subiendo Atocha


En mi "nidito de amor" entra la luz a raudales...



jueves, 20 de mayo de 2010

1984

Al hilo de la noticia de la estrella que se traga un planeta recordé los primeros 80. Yo era una niña friki o freak o como se escriba. Jugaba sola a historias que, cuando nació Nicolás, me prometí escribir en formato cuentos y todavía no. Jugaba a casas voladoras, coches para recorrer el mundo con todos mis trastos y muñecas encima, negocios con socios de Marte (Vladimir, mi amigo imaginario), casas escondidas en montañas, inaccesibles y en aquellos tiempos no había GPS. Me tragaba Zafiro y Acero con mi mamá, Cosmos con mi papá y además quería ser astrónoma.

Me apuntaron a un curso en el planetario de Medellín y aprendí a mirar el cielo. En 1984 me enseñaron a orientarme mirando estrellas y desde aquel año en adelante las estrellas ya no han vuelto a ser puntos sueltos en el cielo.

Me acuerdo de ver salir Escorpión detrás del Morro de los Chivos. Me acuerdo que me encantaba ese dibujo enooooorme, la constelación más grande del zodíaco, y cómo lo formaba con mis ojos, igual que Orión y más allá Tauro y las Siete Cabritas perfectamente distinguibles, la M de Casiopea, y Ursa (como el lubricante de Texaco, también me molaban los camiones y las plataformas petroleras, una es así), Aldebarán y las demás de las que he ido olvidando el nombre.

Me encantaba tumbarme en la piel de vaca marrón sobre la hierba, con mi "ruana de peces" y flipar sin saber que flipaba con la sensación de movimiento del cielo. Hoy me he preguntado cómo será estar dentro del Wasp-12b y pasar un año que dura un día, ¿cómo se despeinará uno a esa velocidad? ¿se le pondrá la cara como cuando les ponen cámaras a los corredores de fórmula 1 sin casco y se ven desfigurados? O será que el tiempo dentro del planeta se "vive" de otra manera a pesar del calor.... El tiempo y lo relativo. La gravedad y lo relativo. ¿Y qué pasará cuando lo trague? Ahora de repente asocio ideas con Love of Lesbian y la Niña Imantada... ("he caído sin remedio en tu gravedad") y si me permiten, se me va más la o y relaciono lo uno con lo otro y esas sensación de cuerpo-ajeno-en-la-cama y uno que se rueda, y los colchones de otras épocas, y aquello de la convivencia, en fin.

Poco antes de venir al Primer Mundo pospuse por razones obvias y de adolescente (los hombrees ejloquetienen, y las matemáticas) esa locura de querer ser astrónoma, y cuando llegué descubrí que la M de Casiopea se había vuelto una W. Si hubiera llegado a soltar algo tan pedante como que de repente estaba siendo conciente de la redondez de la tierra y de que estaba muy arriba del hemisferio norte, mis recién conocidos primos me habrían echado de la familia. Y así se fue diluyendo el tema.


Stars Bursting to Life in the Chaotic Carina Nebula
Por pedir, quiero un Hubble en casa.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Ocho

Este es noveno post del cardhu sin h. Cuando termine de escribirlo buscaré el último de Yo la tengo y me daré un respiro, consejo desde las aceras barcelonesas para un ángel que se bajó de las Vans y todavía conserva la gabardina roja.

Alguien me dijo un día que yo era de ese tipo de gente que le gustaba ajustar cuentas con el tiempo, eso de hacer justicia, de poner las cositas en su sitio y como quien dice con acento de Medellín "cuidadito conmigo". En Pamplona había una pintada debajo del puente de esquíroz que decía "Cuidadito muchacha que voy", y me gustaba.
Suelo imaginarme, como ahora mismo, ese momento de furia rodeada de luz enre dorada y blanca mucho rollo reiki, Pi, soberana soberbia, señalando uno a uno:

- Tú, cabrón, a mí nadie me amenaza.
- Tú, hijo de la gran puta, a mí nadie me roba.
-Tú, grandísimo gilipollas, a mí nadie me hace la cama.
-Tú, imbécil, de mí nadie se ríe.
- Tú, a mí nadie me dice si todavía me queda antes de llegar a los ansiolíticos.
- Tú...

Y entonces todos, uno a uno, irán cayendo bajo el rayo naranja que sacaré de mi dedo índice y los fulminaré como si nada.
Mi furia en época de la Hiluxión mataba culebras sin perdón y me imaginaba cómo quedaban sus trocitos entre las ruedas del todoterreno. Que ya no sea la que fui no quiere decir que no tenga la misma furia. Si no mato culebras es porque no quiero que llegue algún trocito a mi garaje.
Dijo la Santa y hay que joderse que sea de Ávila, ¿tierra de qué, me dijo un lugareño un día? "aunque me canse, aunque no pueda, aunque reviente, aunque me muera". Yo también me sacudiré las chanclas.
Un ocho.




La vida y lo aleatorio es así, la primera canción que escucho de Yo la tengo se llama ¿a mi manera? y me serena en la furia. Qué grande eres tú.

domingo, 2 de mayo de 2010

Efecto boomerang

Canta Fever Ray algo así como que cuando sea grande le gustaría lanzar un boomerang y quedarse como una pendeja esperando a que vuelva a ella. Eso me pasa a mí.

El verano pasado recibí un par de cartas, escritas con boli, con sello y coordenadas que no IPs, con pegatina incluso, sacada de Google Earth, por si el cartero se despistaba o el despistado era el remitente que no había pillado bien la dirección. Eran cartas con olor a papel y a casa lejana. Una de ellas traía una hoja de cuaderno amarillenta y tres imanes de nevera que decían:

1. poesía
2. de
3. frigorífico

Ahí sigue la poesía que no inspiré. Con el autor conversábamos durante horas y nos imaginábamos un hilo que nos unía por el dedo gordo del pie y planos de niditos de amor para disfrutar en invierno, en Gredos, y micromundos, y golondrinas o vencejos que salían en fotos rollito LOMO. Hablábamos de Midori, el verde y Murakami, pero se enamoró de otra, como suele ocurrir, y desapareció (llámame Pi, la Reina de la Transición, ya desarrollaré en su momento la teoría). No hubo dolor.

En estos días he vuelto a sentir un tirón del dedo gordo de mi pie y he descubierto esos juegos de lo aleatorio que tanto me gustan, que le quitan el polvo a las conexiones y las dejan brillantes y bonitas. Y he observado sus señales de vida que nada tienen que ver conmigo, pero que me emocionan. En fin. Será Noruega, será el frío, serán los vencejos, o Marte. Cada boomerang que se me va de las manos, vuelve, de aquella manera, pero vuelve.